Cerramos los grupos de verano
Miramos atrás y vemos 5 grupos, 40 clases y muchas historias diferentes. Cinco niños en cada grupo, acompañados por adultos que, durante estas semanas, han aprendido, compartido y trabajado juntos como equipo.
Porque en cada clase puede pasar de todo.
Hay momentos de nervios. Momentos tan emocionantes que faltan las palabras. Situaciones que asustan y en las que no sabes muy bien qué hacer. Y también momentos en los que simplemente toca estar presente, aceptar a la persona y la situación tal y como son.
Y ahí está una de las cosas que más valoramos: haber construido juntos un espacio de seguridad, aceptación y respeto mutuo, donde cada niño y cada adulto puede ser como es, disfrutar a su manera y sentirse acompañado.
Detrás de cada clase hay mucho trabajo previo: aprender a acompañar a cada niño, entender sus necesidades, confiar en el equipo y descubrir cómo podemos colaborar para que todos puedan disfrutar.
Otro año más, nos sentimos muy agradecidos por la confianza de las familias, por la entrega de los niños y chavales y, por todos los voluntarios que han puesto su tiempo, su energía y su corazón al servicio de estos grupos.
Porque cuando adultos y niños pueden encontrarse desde la seguridad, el respeto y la aceptación, el disfrute llega de muchas maneras diferentes.
Cerramos los grupos de verano con mucho vivido, mucho aprendido y, sobre todo, con ganas de seguir creando estos espacios juntos.
Y queremos agradecer también, un año más, el apoyo de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria a través de su subvención, que contribuye a hacer posible el desarrollo de esta actividad. Estamos muy agradecidos por poder contar nuevamente con este apoyo.
**Esta asociación recibe una subvención de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria. personas con discapacidad.
